Vestimenta
- jersimfem
- Mar 15, 2022
- 4 min read
Updated: Mar 18, 2022

Otro aspecto de la naturaleza que significaba mucho para los egipcios eran las especies vegetales, siendo muchos de ellos símbolos de vida y fertilidad, aunque otras especies también se vincularon con algunas divinidades. Por ejemplo, el sicomoro se vinculó con deidades tales como Hator o Isis, y era apreciado tanto por su simbra como por sus frutos y madera, realizando sarcófagos con ella.
El árbol de persea se asoció con Thot, siendo el más adorado, pues simbolizaba la eternidad del universo. Es por ello por lo que muchos de estos árboles fueron adorados durante todo el Imperio Egipto.
Sin embargo, la flor egipcia por excelencia es la flor de loto debido a la simbología de vida eterna y de renacer que poseía, pues cada mañana despliega sus pétalos.
Cabe destacar que las fibras con las que elaboraban sus ropajes procedían también del mundo vegetal, pues las connotaciones que habían dado a los animales no les permitían utilizar estas.
Por lo tanto, el principal tejido para los ropajes era el lino. Esta fibra se consideraba la más pura, de ahí que fuera la materia más empleada. Dentro de sus calidades (de mayor a menor) se encuentran el lino real, el fino que conllevaba más relieves, tejido fino y, por último, el lino liso o suave. El blanco era el color predominante, en parte por la dificultad de teñir este material y la significación del color. En ocasiones mezclaban los hilos para obtener colores de sus fibras naturales o usaban pigmentos.

La vestimenta egipcia se caracterizaba por su estética, materiales, la condición climática y sus consecuencias. Se cuidaban bastante en cuanto a la limpieza.
No consta de grandes cambios durante todo el Antiguo Egipto, simplemente evoluciona con leves variaciones.
Estas prendas sirven para diferenciar socialmente. Entre los modelos se encuentran las prendas femeninas y las masculinas; el traje militar; las vestimentas sacerdotales, que solía portar pieles de animales, como de pantera o guepardo según el dios al que rezaba, existiendo modelos femeninos; la indumentaria real que era la más lujosa y de la que se conservan más testimonios.
En general los vestidos de la mujer suelen envolver o destacar su cuerpo, más ajustado o menos según la “moda”.
En el caso de los hombres la prenda más utilizada era el shenti, falda/faldellín que pasaba entre las piernas acabando en la cintura. Empezó como corto en el Imperio Antiguo, solía llevarse corto, se alargó durante el Imperio Medio añadiendo plisados en el Nuevo. Los trabajadores o iban desnudos o con una tela a modo de “taparrabos”.

También cuidaban su cabello con pelucas y adornos. Cuidaban su atractivo y su aspecto. Uno de los detalles que más cuidaban era su pelo, tanto eliminando el bello como para lucir melena. Los complementos de cabeza eran cosa de las clases más altas y no trabajadoras. Además de las pelucas, existían otros tocados y elementos tanto útiles como decorativos. Por el contrario los menos pudientes tan solo portaban un paño simple de lino o de fieltro, a modo de gorra.
En la infancia se mantenía el “mechón de juventud”. Las niñas podían llevarlo corto y solo las mujeres de clase alta, largo. Ambos sexos solían eliminar el pelo de su cuerpo, así como el de la cabeza. De ahí que lucieran pelucas tanto de pelo natural como lino.
Durante el Imperio Antiguo las pelucas femeninas son de las que más constancia se tiene, con abundantes “aladares pequeños y lisos”.
Los primeros tipos muestran melena corta, cuadrada, con raya al medio hasta el mentón.
Con el Imperio Medio crecieron en longitud. La clase trabajadora se quedó con las pelucas cortas cuadradas. Siendo las de pelo corto o “tripartitas”, que eran largas, la moda para las mujeres de clase alta.
En el Imperio Nuevo es el esplendor de las pelucas, más sofisticadas y decoradas. Son más largas, altas, con trenzas o tirabuzones. Llevan adornos como cuentas y cintas de colores. En ocasiones llevaban flores naturales y elementos perfumados, que se extendían por el cuerpo. Se puso de moda las “nubias” que eran cortas y redondeadas.
El pelo adquiere un significado importante, por ejemplo tirar del pelo a los enemigos era un símbolo de poder o tocar el cabello de sumisión por la otra persona.
Del mismo modo, la cosmética también jugaba un papel importante en el mundo estético. Eran productos empleados por ambos sexos para la belleza y el cuidado. A base de la mezcla de grasas naturales y resinas aromáticas. Por ejemplo llevaban conos de aceite en el pelo, que perfumaba y protegía la piel.
Para sonrojar labios y mejillas se aplicaba un compacto de colorete. Se coloreaban el cuerpo con productos que daban en anaranjada y ocres. Tenían cuidado dental y técnicas de depilación con productos naturales.
Usaban tintes oscuros para su cabello y en las propias pelucas. Pudiendo utilizar otros colores.
De cara al maquillaje de ojos, el más conocido es el kolh (sulfato de antimonio, otorgaba el negro) para perfilar los ojos y las pestañas. Se creía que protegía del sol y de enfermedades, posiblemente efecto de las sales de plomo que contiene.
La sombra, exagerada en azules o verdes (malaquita y/o azurita). Llegando a tener “paletas de tocador” en pizarra que se volvieron más distinguidas (Paleta de Narmer).

El olor corporal también jugó un papel importante, consistiendo casi en un ritual, misterioso, de especialización y prospero comercio. Conteniendo elementos resinosos como el benjuí, la mirra o el estoraque (bálsamo) a fuego lento. Junto a betún de Judea, trementina (resina) o incienso, a la vez que otros extractos vegetales aromáticos. Se añadía aceites, vino de palma, pulpas de frutas y se mezclaba. Una vez obtenida la fórmula se conservaba en finos recipientes que también decoraban y duraba bastante. Asimismo, se colocaban encima de las pelucas, perfumando a la persona que lo llevaba y a su alrededor.








Comments