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Entrevista a Cari Hernández


Cari Hernández López (Albacete, 1991)

Graduada por la Universidad de Salamanca en Información y Documentación.

Actualmente PAS en el Servicio de Bibliotecas de la Universidad de Salamanca, Campus de Ávila.


¿Cuál es tu relación con el tema egipcio?


Mi fascinación por Egipto viene desde mi infancia, admiración que siguió creciendo con el paso del tiempo. Aunque mi carrera profesional no ha estado enfocada hacia la Egiptología, siempre ha estado presente en mi formación de una forma u otra. Fascinada por la escritura jeroglífica y de forma completamente autodidacta, leía manuales de James P.Allen, Mark Collier, Bill Manley y la gramática egipcia de Gardiner. Años después me inicié también el árabe clásico/coránico a lo que siguió el persa y sánscrito (éstos últimos con la Universidad de Salamanca). Formación que completé con un curso de la Universidad Complutense de Madrid sobre manuscritos árabes e islámicos con profesores tan maravillosos como Nuria Martín Castilla o François Déroche . En 2017, cumplí el sueño de mi vida: viajar a Egipto.


¿En el estudio de esta civilización cuales son lo símbolos que te parecen más significativos o interesantes?


Los faraones tenían algunos símbolos que servían para demostrar su poder. Con ellos les vemos en muchas estatuas y relieves. Algunos eran antiguos utensilios de pastor que luego se sacralizaron al emplearlos el faraón y convertirse en insignias reales. Cuando él los usaba podían ser de madera dorada y adornarse con piedras semipreciosas. Los sujetaba con sus manos, cruzándolos delante del pecho para demostrar que era el rey y que era muy poderoso. En las manos llevaba un cetro llamado “heqa”, que era similar al cayado que llevaban los pastores. Otro emblema real era una barba falsa que llevaban trenzada bajo la barbilla y que se sujetaba con una cinta por detrás de la cabeza, que se ataba en la nuca. Cuando al rey se le representaba vivo, la barba era recta, pero si se le representaba cuando ya había muerto, la punta de la barba se curvaba hacia arriba.


Pero quizá el símbolo más importante es el que llevaba en su frente. Allí se colocaba la reproducción de una cobra en postura de ataque y a veces también una cabeza de buitre. Este símbolo era una protección, ya que la cobra era su amiga y si el rey se veía amenazado, gracias a la magia, se hacía realidad y escupía un veneno que quemaba tanto como el fuego a quien quisiera hacer daño al rey. Al mismo tiempo, la cobra era el emblema del sur de país.


El buitre también era un símbolo positivo, representaba la parte norte de Egipto. Otra forma de hacer saber a todos que el país estaba unido bajo el mandato de un único faraón era atando con un fuerte nudo las dos plantas simbólicas y heráldicas del norte y del sur, el papiro y el loto, a un poste central que llamaban Sema. Coronas: las más usadas eran la corona blanca del Alto Egipto y la corona roja del Bajo Egipto. Ambas podían encajarse una dentro de la otra, formando una doble corona, para así demostrar que el faraón reinaba tanto en el norte como en el sur. Para mí los más especiales son el Ankh, que simboliza la vida y el ojo de Horus como protección.


¿En que medida los símbolos influían en la vida de la sociedad egipcia?


Por poner un ejemplo, la observación del firmamento llevó a los antiguos egipcios a inventar el calendario para regir sus festivales religiosos y controlar la crecida anual del Nilo. En una de las cámaras de la tumba de la reina Hatshepsut se halla el techo astronómico más antiguo descubierto hasta la fecha en el antiguo Egipto. Este techo se divide en dos partes, que se corresponden con el norte y el sur del firmamento, esto es, el cielo boreal y el austral. Los animales, símbolos y divinidades que pueblan este “cielo” son una clave preciosa para comprender cómo interpretan el cosmos los egipcios de la Antigüedad. ¿No es fascinante?


¿Qué te parece el trato que tenía la mujer en el Antiguo Egipto?


Refiriéndonos a un periodo histórico que abarca unos 3.500 años aproximadamente,y tratándose de una sociedad dinámica, que evoluciona con el paso del tiempo, hace que encontremos diferencias notables en un mismo momento. Normalmente, se habla de la excelente concepción que tenían las mujeres egipcias entre sus hombres, y de la gran libertad de que gozaban respecto a otras sociedades de su tiempo, o incluso posteriores. Muchos argumentan que una de las pruebas más fehacientes de lo lejos que podía llegar una mujer, es convertirse en Faraón.


A diferencia de otras civilizaciones, la egipcia transmitía su legitimidad a través de la línea materna, y de hecho tenemos constancia que han existido varias reinas-faraón. Pero, si hubiera sido indiferente a la hora de acceder al trono que se tratara de hombre o mujer, nos encontraríamos seguramente con muchas más faraones. Normalmente era el esposo, o el hijo el que se convertía en Faraón. Casos como el de Hatshepsut (figura que me fascina) no son tan frecuentes . Además no debemos perder de vista que las situaciones en que ello ocurría solían preceder o transcurrir en períodos de gran convulsión y crisis, y no había posibilidad de una sucesión masculina clara.


La igualdad entre el hombre y la mujer en la sociedad del antiguo Egipto no existía y creo, que tampoco ahora... lo que más destaca de la misma es que tenía poder y al igual que el hombre, ante la ley, estaba reconocida como tal. Por tanto, parece ser que no podemos hablar de una igualdad social en todos los sentidos, pero sí de una activa participación en el poder. Ello no impide que valoremos en su justa medida la excelente posición no sólo jurídica, sino social, y la gran independencia económica que tenía la mujer en el Antiguo Egipto, pues recordemos que aún hoy existen muchas sociedades que no otorgan a sus mujeres el valor que se merecen.


¿Qué elementos de la vida actual crees que les debemos a la cultura egipcia?


El Antiguo Egipto ha despertado una enorme fascinación en todo el mundo, también entre los españoles, pero por diversas razones esta atracción no se ha correspondido con el interés político y académico necesarios para impulsar las investigaciones desde nuestro país. Pese a todo, las misiones españolas emprendidas en las tierras de los faraones han deparado importantes descubrimientos. Siempre nos han enseñado desde pequeños que los orígenes de nuestra cultura occidental estaban en Grecia y allí a través de Roma, pero en realidad ya los propios griegos pensaban que las raíces de su cultura procedían de Egipto y Mesopotamia. Ellos se sentían herederos del saber oriental. El saber estaba en las bibliotecas de Mesopotamia y Egipto, sin duda alguna. Así como muchas cosas que nosotros creemos nuestras, realmente tienen su origen en Egipto. Por ejemplo, despedir a los difuntos con flores y decorar con ellas sus tumbas en el cementerio es una costumbre que viene del Antiguo Egipto. La palabra egipcia para flor era la misma que para vida, “ang”, entonces ofreciendo tus flores a alguien, haciendo un juego de palabras, de alguna forma era como si le desearas la vida. Por eso los egipcios desarrollan la costumbre de llevar flores a los muertos como una manera de expresarles el deseo de que renazcan en el más allá. Esa costumbre nosotros la hemos heredado de los antiguos egipcios. También de allí procede, por ejemplo, nuestra idea del Juicio Final y del más allá. Los egipcios creían que había que conseguir la vida eterna y ganarse el paraíso. Y eso se lograba comportándose en vida de acuerdo a unos valores morales. Ellos lo expresaban diciendo: “Yo di de comer al hambriento, di de beber al sediento, fui un padre para el huérfano, un marido para la viuda…”. Esos valores morales se expresan en Egipto en la época de las pirámides, en el año 2.500 antes de Cristo. Esa idea de que te juzgan según tu comportamiento en vida, te ganas la vida eterna y hay un juicio final, ya estaba presente en Egipto. Nosotros hoy en día pensamos que nuestras raíces, nuestros antepasados están en el suelo donde pisamos, pero en realidad no sólo somos físicos, sino también espirituales, culturales, y los orígenes de nuestra cultura, nuestra forma de pensar, de ver la vida, de entender los problemas, curiosamente están al otro lado del Mediterráneo. Cuando estudias el Antiguo Egipto y en detalle aspectos de la religión o de la cultura te das cuenta de que tenemos muchísimo en común.


¿Cuáles son los aspectos que más te cautivan de esta civilización?


Podría decir que todo: su escritura, su espiritualidad, su arquitectura… Recuerdo como sensaciones únicas ver amanecer en Abu Simbel, entrar en la Gran Pirámide y estar prácticamente sola en Dashur. Pasar un día entero en el museo egipcio, pasear por la caótica y bella ciudad de El Cairo, navegar por el Nilo… Es un país único

 
 
 

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