La imagen de la mujer
- jersimfem
- Mar 15, 2022
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Updated: Mar 18, 2022

En cuanto a la figura de la mujer, esta poseía una situación comedidamente más favorable en el mundo egipcio en comparación con otras culturas de la época, aunque la vida pública estaba eclipsada únicamente por hombres.

La mujer dispone de capacidad jurídica mediante la cual, por ejemplo, puede tener propiedades y enajenarlas a voluntad, siendo completamente hábiles tanto en la vida pública como en la privada. Las mujeres de la elite pueden ostentar cargos de tipo político o religioso, aunque en muchas ocasiones no se tenga certeza sobre si se trata de títulos meramente honoríficos vinculados al estatus de su familia y de su esposo o si verdaderamente los ejercen. Del mismo modo, estas mujeres también tenían derecho a ostentar posesiones propias, las cuales también administraban.
En lo que refiere a sus representaciones artísticas, una primera distinción la encontramos entre las mujeres de los grupos sociales bajos y altos. Normalmente, la pigmentación de la piel en la escultura, relieve y pintura distingue ya al hombre y a la mujer. Él recibe tonos ocres oscuros y rojizos y ella ocres muy claros. Estos colores de piel los advertimos claramente en las damas de la alta sociedad, hecho que fue interpretado siempre como que no salían al exterior y estaban, por tanto, menos expuestas a los rayos solares. Esta diferencia de color podría ser también indicio de una posición social. El hombre mostraba así que era lo suficientemente rico como para mantener a su esposa alejada del trabajo exterior.
Esta idea explicaría también los tonos marrones rojizos oscuros con que los egipcios representaban a las mujeres de baja extracción social que trabajaban en los campos, en actividades textiles y domésticas y de las que tenemos multitud de ejemplos tanto en los relieves pintados de las tumbas del reino antiguo como en los modelos o maquetas del primer periodo intermedio y reino medio. Otro aspecto son las proporciones con que son representadas las mujeres.
Otro aspecto son las proporciones con que son representadas las mujeres. El hombre y la mujer se representan con la misma altura. Sólo en el caso de que se quiera destacar a alaguno o algunos de los personajes con respecto del resto se hará representar a mayor tamaño que sus hijos o que sus sirvientes en las escenas correspondientes. Sin embargo, tanto hombre como mujer estarán al mismo tamaño. Por el contrario, en la estela funeraria de una difunta, su marido podrá aparecer muy pequeño y viceversa.
El arte egipcio se caracteriza por su idealización. En lo que se refiere a la mujer podemos decir lo mismo. Salvo las características propias de cada periodo, vemos que la imagen que se da de ella es también ideal. Al igual que nos señalan los textos, la representación figurada nos muestra a una mujer joven, delgada y bella, la persona potencialmente preparada para la concepción y el alumbramiento.

Dependiendo de las escenas o del contexto en el que se encuentre, la figura femenina no llevará nada y estará en actitud de adoración o bien llevará en la mano izquierda un ankh u objetos de culto hathórico como el collar menat o el sistro. En las imágenes en las que aparece sentada, encontraremos los mismos elementos. Podría decirse que la actitud que presentan las mujeres de alta posición social es, en general, bastante pasiva frente a otra más activa de los hombres. No es necesario incidir en el hecho de que las sirvientas, las trabajadoras, las músicas o las bailarinas, por poner algunos ejemplos, siempre aparecen realizando su trabajo.
Egipto fue una de las civilizaciones en que la mujer fue tratada con respeto y con igualdad, aunque la prueba de ellos se vería más en las clases altas. No obstante, este trato fue disminuyendo a través de las distintas dinastías que gobernaron Egipto hasta que fue conquistado primero por los persas, luego por los griegos y, por último, por los romanos y que por estos dos últimos la mujer dejo de tener tantos derechos, ya que para ellos no tenía gran importancia ante la sociedad. Pero siempre dependiendo de su clase social.
Como decíamos, tenían derecho a poseer bienes, heredar, hacer préstamos, a la educación, a algunos puestos importantes como lo era el de ser un escriba, sacerdotisa, podía ser doctoras, empresarias, bailarinas, artesanas, entre otras cosas. También en el matrimonio no se les imponía el casarse con alguien que ellas no quisieran tenía esa libertad, pero igual había sus excepciones cuando se trataba de hacer una alianza. Existieron mujeres en la clase alta que tuvieron gran poder en su tiempo, llegándose a convertir incluso en dirigentes de algunos reinos. Aunque la mujer gozaba de estos privilegios, no quiere decir que no hubiera casos en el que se les limitaba de estos mismos, existen algunas sombras en este tema, no se debe de idealizar demasiado sobre la mujer en la cultura egipcia. A pesar de estas sombras. Estos derechos y libertades que tenían las mujeres fueron cambiando a través de las distintas dinastías que gobernaron el Imperio Egipcio, hasta que fueron conquistados y sometidos por otros pueblos.
Maat = la norma. Diosas de la concepción y el alumbramiento. El barro negro del Nilo. No olvidar que el negro para los egipcios era símbolo de regeneración, a diferencia de la mayoría de las culturas en que se usa para representar el luto o la tristeza. Podría establecerse un punto de comparación entre lo que representaba Maat para lo egipcios, con lo que representaba Temis para los griegos, figura y diosa representativa de la justicia que aún sigue simbolizando aquello en el mundo occidental.








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